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Nuestra Historia
"Nuestro deseo es confeccionar prendas únicas, que permitan a nuestros clientes tener a una identidad propia, crear memorias y evocar buenos momentos".
Marnell nace en el pequeño taller de su casa en San Borja, cuando Marcela, una incansable ama de casa, con una máquina de coser antigua marca Kenmore y la decisión de dar gusto a sus hijos y de paso apoyar los ingresos familiares, comenzó a confeccionando algunas prendas para ellos, y de paso mandiles escolares para su hija, pues por ese entonces el colegio donde estudiaba vendía uniformes, pero no mandiles. Sin querer, pronto empezó a recibir pequeños lotes de pedidos de amigas y compañeras de colegio y su confección de mandiles se volvió conocida.
En 1991 y como jugando, a pedido de su hija Mati, que quería una casaca, decidió hacerle una casaca muy bonita con un diseño propio.

La máquina con que empezó todo
Pronto y sin planearlo, los amigos y amigas de su hija que veían la casaca quedaban encantados con ella, y al enterarse que la había hecho "la mamá de Mati", empezaron a pedirle que les hiciera casacas con diseños propios a ellos también. Entre amigos y amigos de los amigos la voz se empezó a correr, y los pedidos empezaron a incrementarse, hasta que pronto la contactó un alumno de un colegio cuya promoción se graduaba, y pidió que les hiciera la casaca de promoción. Así, el colegio San Jorge de Miraflores, fué el primero de lo que sería una larga lista de clientes felices con los productos y servicios de la empresa.
Viendo sus diseños, calidad y las recomendaciones de lo bien que trabajaba "la señora Marcela", y gracias al boca a boca motivado por su simpatía y trato personalizado, pronto los pedidos comenzaron a llegar de otros colegios, empresas y personas. Empezaron a encargarle casacas de promoción, polos personalizados, uniformes, etc.

Con cada nuevo pedido, el negocio crecía, y Marcela decidió invertir poco a poco en nuevas máquinas y contratar al principio amigas o familiares y luego operarios capacitados. Su taller, por aquel entonces aún en su casa, se convirtió en un espacio lleno camaradería y conversaciones, donde cada puntada era un paso más hacia su objetivo de crear una empresa reconocida por ser super buena y que todos sus clientes quedaran felices. Entre el trabajo de su nuevo negocio, el trabajo de madre y ama de casa, los días eran largos y los problemas no faltaban, pero con positivismo, perseverancia y buena voluntad las buenas cosas crecieron.
Los años pasaron y el pequeño emprendimiento de Marcela se transformó en una empresa que ha atendido y atiende a muchísimos colegios y empresas, y que ha dejado a miles de clientes felices. Su marca se hizo reconocida por la calidad de sus productos, sus buenos diseños y la atención personalizada a cada cliente.
Ahora somos una empresa más grande, pero no olvidamos nuestros orígenes como una empresa donde una sola persona hacía todo, ni nuestras raíces artesanales, donde trabajando en un equipo pequeño se aprende a valorar el talento, pero también la calidad personal y humana de quienes trabajan con nosotros. Hoy somos un referente en el sector de la confección a pedido, sea para empresas, colegios o grupos de personas, y la segunda generación empieza a aportar en el desarrollo de la empresa y en su crecimiento.

Hector Sacapuca, nuestro primer operario, en 1993
Sin embargo, a pesar de haber crecido y estar en otra etapa, la esencia de aquella pequeña empresa familiar sigue intacta, y Marcela sigue visitando clientes, brindándoles su calidez, supervisando los procesos de fabricación, recorriendo los talleres y charlando con sus empleados y proveedores. Su historia es un ejemplo de perseverancia, trabajo duro y pasión por lo que se hace. Una historia que demuestra que con esfuerzo y dedicación, cualquier muchos sueños pueden hacerse realidad.
Por eso, desde Marnell, queremos ayudar a todas las personas y empresas a que creen sus propias historias y recuerdos, confeccionando prendas únicas que permitan a nuestros clientes crear a una identidad propia, los ayuden a crear memorias y evocar buenos momentos.
